Proyecto Neue Heimat Schwarzwald

Alfredo Sánchez, responsable de la AEF en Hornberg.

Con un evento de puertas abiertas, la AEF presentó en Hornberg el nuevo proyecto Neue Heimat Schwarzwald – Nuevo Hogar Selva Negra. Entre los asistentes,  participaron representantes de la economía de la comarca, como el Sr. Vollmer,de la plataforma para el impulso del trabajo del distrito de Ortenau, o de la política, como la Sra. Wimmer, que asistió en representación  del ayuntamiento de Hornberg.

Asimismo, acudieron numerosos invitados desde distintos puntos de la comarca y también refugiados y nuevos inmigrantes  interesados en participar en este nuevo proyecto financiado por la Oficina Federal de Migración y Refugiados (BAMF).  Desde Bonn, también asistieron representantes de  la directiva de la AEF, como Vicente Riesgo y José Alberto Ibáñez, o los impulsores del proyecto Paula Cots y Artur Kalnins.

El dilema del medio rural

Durante la presentación, los ponentes hicieron hincapié en la necesidad de mantener  las estructuras de cara a una exitosa integración de los nuevos ciudadanos para conseguir una participación social plena. Un fenómeno que, además de un reto para muchos,  es una oportunidad para la sociedad receptora.   “La migración es un oportunidad para los migrantes, porque buscan la libertad y una vida más plena, pero la migración también es decisiva para el desarrollo futuro de la sociedad receptora. Cuando los migrantes vienen, es porque ven que esa sociedad tiene futuro”, explicó en su discurso Vicente Riesgo, presidente de la AEF.

Sin embargo, de cara a entender estos beneficios,  también hay que saber explicar  -y querer entender- qué significa exactamente integración. Y ese es uno de los cometidos de este programa de Neue Heimat Schwarzwald.  “No solo significa aceptar y reconocer a una persona que va a aportar algo positivo, sino que también hay que aprender a dejarle espacio para poder participar, para poder ser uno más”, explicó Riesgo acentuando la importancia de  la migración para el futuro de las zonas rurales, cada vez más amenazadas por la falta de infraestructuras y la consiguiente despoblación. Dr. Artur Kalnins, director del proyecto, también defendió esta posición argumentando que es un camino necesario para el medio rural: “a la larga se trata de recuperar la vida en las zona rurales”.

Pero… ¿cómo llegar a esa simbiosis entre el migrante y la sociedad de acogida? ¿Cómo transmitir ese conocimiento  a personas que acaban de llegar y que, frecuentemente, tienen problemas con el idioma?

Seminarios de integración con expertos

Para que la integración merezca la pena, todos tendremos que participar a la hora de cocinar la sopa, explicó Alfredo Sánchez, responsable de la AEF en Hornberg.  ¿Qué puedo hacer como voluntario? ¿Hacia dónde vamos? Esas son precisamente las preguntas que se solucionarán en los distintos seminarios de este nuevo programa de la AEF que se desarrollará a lo largo de dos años.  “Importante es, sobre todo, aprender a conocer el lugar, la vida social, qué hacer y qué no hacer y entender por qué pueden aparecer  problemas con los vecinos”, matizó Paula Cots, empleada de la AEF responsable del proyecto. Asímismo, también es destacó la importancia de que los voluntarios entiendan hasta dónde llegar con la ayuda y a partir de qué punto deberían dejar solos a los recienllegados, para que aprendan a vivir autonomamente.

Como asociación nacida de la mano de la migración española de los años 60, Dr. Artur Kalnins  destacó  la experiencia de la  AEF y animó a los presentes a participar en los seminarios que comprende el programa, con charlas con expertos e información específica para voluntarios.  “Lo importante es saber transmitir la información adecuada para conseguir ese objetivo”, aclaró.

Para terminar, el responsable de la AEF en Hornberg, Alfredo Sánchez, aprovechó para  mencionar también la inseguridad e incertidumbre en las comarcas, que dependen de decisiones políticas para continuar con esa intensa labor de integración con los refugiados. Por ejemplo, en casos como Hornberg, donde pese al gran compromiso de la sociedad  y la comarca los refugiados podrían ser expulsados de su residencia en la “Postwiese” por simples decisiones políticas arbitrarias. Un traslado forzado que se realizaría después de haber emprendido los primeros pasos en la ciudad y que, desde luego, supone una traba más en el largo camino a una integración exitosa. Tanto para los que quieren ser integrados, como para los que tratan de cumplir con su labor como voluntarios e instituciones integrantes.

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